Paco Nadal lleva más de 20 años viajando por todo el mundo. Publica sus crónicas en el blog que tiene en El Viajero, el suplemento de viajes de El País y podemos escucharle todos los jueves en el programa La ventana de Carles Francino en la Cadena SER.   Ha publicado numerosos libros y también para las principales revistas y guías de viaje. Además tiene su propio canal de YouTube…”Paco Nadal, supongo“. He quedado con Paco Nadal para hablar de drones viajes. Desde julio de 2015, Paco ha incorporado un dron a su equipaje. El dron ha cambiado su forma de ver y contar el mundo.

¿ Qué dron utilizas en tus viajes?

Un Phantom 3 Professional. Es fácil de manejar cuando viajo solo y se adapta muy bien a mis necesidades.

¿ Qué aportan los drones a tu trabajo?

Con el dron he descubierto la tercera dimensión. La imagen de la Tierra desde el cielo es bonita, armónica y transmite paz. El dron me ofrece una dimensión poética. El mundo visto desde arriba es un lugar maravilloso. Ya no concibo un viaje sin el dron. Y no concibo mis videos sin esa tercera dimensión que me aportan.

¿En qué viaje utilizaste el dron por primera vez?

En Kazajistán. Aluciné viendo el país desde arriba, y creo que los kazajos también alucinaron con el dron porque no hay muchos drones por ahí. El material que he conseguido del cañón de Sharyn, por ejemplo, no tiene nada que ver con el que hubiera obtenido sin el dron. Además creo que es la primera vez que alguien lo graba desde arriba.

¿Te resulta complicado viajar con un dron en el equipaje?

Es kafkiano! Creo que es mas fácil moverse con una ojiva nuclear en la maleta que con un dron. Antes de ir a Kazajistán me metí en internet y no encontré información relativa a drones en ese país. Así que decidí llevármelo de todas formas. Cuando llegué tuve la suerte de que al salir del aeropuerto a las dos de la madrugada la mujer que estaba al tanto del scaner estaba distraída con su móvil y no me dijeron nada. Una vez dentro del país, si vuelas con un poco de sentido común, te puedes mover sin problemas. En cuanto a las baterías, las normas de IATA son muy claras y están publicadas en su web. Debes llevarlas en el equipaje de mano y en una cantidad razonable.

¿Las baterías son lo más conflictivo en los controles de aeropuertos?

En un vuelo interior en Kazajistán detectaron las baterías en el scaner pero se las enseñé y no hubo ningún problema. Es más, todo terminó con las típicas preguntas sobre el dron acerca de la altura de vuelo, el precio incluso me pidieron hacerse unas fotografías con el dron. En los aeropuertos europeos ver drones es normal pero en otros sitios es una novedad.

Los problemas llegaron cuando viajaste a Perú.

En Perú tuve todos los problemas del mundo porque hay muchas trabas administrativas tanto para importar como para entrar drones al país. Al final decidí comprar un Phantom 2 de segunda mano en Lima para hacer el trabajo dentro del país.

También has volado en Japón

En Japón pasé la aduana sin problemas. Y pude volar sin que nadie me dijera nada. Japón es un país civilizado, ultra tecnológico. Pude trabajar muy bien y hacer un material muy bueno.

¿Cómo te ha cambiado el dron tu forma de trabajar?

Planificar una escena con el dron te lleva mucho más tiempo que con una cámara convencional pero merece la pena.

¿ A qué lugar volverías con la sola intención de grabar con el dron?

A tantos sitios! Los volvería a visitar todos porque el dron me ofrece la posibilidad de ver esos lugares desde otra perspectiva. Si tuviera que quedarme con uno seguramente sería Groenlandia! Tengo la suerte de que mi especialidad es la naturaleza, los paisajes y los deportes y ese contexto es ideal para el dron. Si puedo elijo destinos donde pueda volar con el dron y obtener esa imagen que aporte un valor añadido a mis reportajes. La perspectiva aérea me ha dado tanto que ya no imagino mis videos sin el dron.

¿ Has tenido algún susto volando?

Para aprender es bueno pegarse algún trastazo! En Kazajistán estaba tan confiado que intenté meterlo entre dos arboles estando a unos 200 metros de distancia, y claro, la percepción visual me jugó una mala pasada. El dron se estampo contra uno de los árboles. Tuve la suerte de que era invierno y de que la nieve amortiguara la caída. En la Cordillera Blanca de Perú pude comprobar los efectos de la densidad del aire y los problemas para volar a 4.000 metros de altitud. Se nos cayó varias veces.

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